Prioridad número uno: Educación

DSC03217 mod r

Una realidad clave, que todos debemos entender, es que una sociedad solo puede avanzar a la velocidad del más lento de sus miembros. Esto es cierto con relación a cualquier parámetro de nuestro bienestar social, político, o económico. Nuestros barrios solo serán tan seguros como el más inseguro de ellos. Nuestro sistema de salud solo puede ser tan efectivo como el peor de nuestros esfuerzos preventivos. Nuestro gobierno solo será tan transparente como el más corrupto de sus funcionarios.

Cada uno de nosotros forma parte de un todo. Frente a nuestro éxito individual en los diversos aspectos de la vida, debemos tener presente lo siguiente: Aquellos muros que protegen nuestros hogares solo sirven para brindar seguridad parcial y temporal, mientras ponemos de nuestra parte para crear una sociedad en la cual todos podamos prosperar. En lo profundo de esta realidad reside la necesidad de dar a la educación la prioridad absoluta del esfuerzo colectivo nacional. Este esfuerzo es responsabilidad de todos.

El mundo actual es demasiado competitivo y cambiante como para pensar que entrenar a personas para hacer trabajos específicos debe ser la meta de la educación. Hoy día, es imprescindible que el individuo tenga en su marco mental, el suficiente fundamento de criterio y autoestima como para saber, y querer, actualizarse. Aunado a esto, debe existir en el entorno la respectiva disponibilidad de oportunidades para hacerlo. Aun más importante, debe existir en la cultura social una sed de conocimiento, porque nadie puede educar a quien no tiene ganas de aprender.

Estudiantes CIMG2558 mod r

Lamentablemente, abundan los ejemplos que guían al joven (y a veces también al adulto), hacia formas de prosperar basadas en esquemas al margen de la ley o de la ética. El rol de educarse en el proceso de salir adelante en la vida basándose en trabajo honesto y en el apoyo que supone una familia y una comunidad unida cada vez se muestra más como una propuesta ambigua, o a lo sumo, distante. Creo que esta es la principal razón de la deserción escolar, que es la realidad micro, de la más generalizada, desidia colectiva por educarse.

CIMG2519 mod r

A mi juicio, cada funcionario del gabinete debería ser un ministro de educación. Del Presidente hacia abajo, cada oficial de mando y jurisdicción debe ser un líder de la educación. Nuestros alcaldes, representantes, diputados, y jueces todos deben ser gestores en este esfuerzo nacional. De igual forma, los directivos y gerentes en la empresa privada deben motivar a sus colaboradores dentro de cada organización a actualizarse. Demos, de una vez por todas, el certero paso de asignar a la educación la prioridad número uno en la agenda nacional. Incorporemos esta filosofía en cada acción que tomamos.

Juan Amado

Leave a comment