Educación
Vivimos en la era de la información. En este entorno, nuestros hijos reciben mensajes de muchas fuentes. Los jóvenes aprenden sobre sexualidad de sus amigos y círculo social, de compañeros del colegio, de internet, de la tv, de las redes de comunicación como WhatsApp, de sus padres o tutores, y a veces de la escuela. Atrás quedaron los tiempos en que los pelaitos nos intercambiábamos revistas Playboy de segunda mano. Hoy día la variedad de información es amplia, agresiva, y está disponible a un click de distancia.
No toda esta información es verídica, ni positiva, ni bien intencionada. Esta es la realidad de nuestro mundo. Nosotros, como padres, tenemos la responsabilidad de dar a nuestros hijos, suficientes elementos de juicio para poder discernir, inmersos en esta tormenta de información, entre aquello que es bueno y que responde al trato digno que su condición humana merece, y aquello que los denigra. En este respecto, la ley de salud sexual y reproductiva, lejos de reemplazar esta responsabilidad, pretende apoyar mediante educación bien estructurada, adecuada al nivel de desarrollo de cada niño, y con base científica, en esta labor de desarrollar criterio. Entre aquellos quienes no tienen el privilegio de contar con un núcleo familiar que los guíe, esta educación en la escuela puede ser su único contacto con información de esta índole.
De cualquier forma nuestros hijos, y los ajenos, seguirán bombardeados por presión de grupo, mercadeo con tonos eróticos, mensajes virales por las redes, y pornografía explícita. Como sociedad debemos llevar a cabo un esfuerzo concertado para que ellos puedan distinguir entre lo que les conviene y lo que no. Esta ley constituye dicho esfuerzo.
Acceso a servicios de salud
Muchos padres han expuesto sus inquietudes sobre el manejo confidencial que esta ley puede conceder a jóvenes en cuanto a contracepción, u otros temas médicos. En este tema ofrezco la siguiente reflexión:
Muy pocos jóvenes, si es que existe alguno, anda buscando autorización de sus padres previo a tener sexo. Esto no solo es así ahora, si no que ha sido así desde que el mundo es mundo. Encuestando a mis contemporáneos, sobre si ellos pidieron o no permiso antes de tener sexo cuando eran jóvenes, el 100% se echó a reír. Ante esta realidad, ¿Cómo es posible que diseñemos un sistema en el cual de hecho se tiene sexo sin autorización de los padres, pero que se requiera autorización para protegerse de las consecuencias de dicha acción? Siento que mi tarea como padre es inculcar en mis hijos, mediante lo que digo y lo que hago, el suficiente criterio para actuar correctamente cuando yo no esté presente. Actuar correctamente significa, tratar su cuerpo con la dignidad que se merece. La otra parte de mi responsabilidad es que sepan que cuentan conmigo para orientarlos aún cuando crean haber cometido errores.
Percibo, sin embargo, entre algunos padres la siguiente actitud: A mis hijos los educo yo y, en caso que ellos vayan a tomar una decisión equivocada, quiero además decidir por ellos.
Ahora, esta ley tiene poco que ver con aquellas familias que funcionan como una red de apoyo. La madre que hoy día tiene 26 años, que vive con un novio y con una hija de 13 en el mismo cuarto, esa es quien necesita apoyo del estado y de toda la sociedad en cuanto a educación, y disponibilidad de servicios médicos de calidad. Cada embarazo adolescente representa para la madre y su hijo, un peso adicional al de su, ya precaria, condición económica y social. La única forma de romper este ciclo es mediante un esfuerzo concertado entre estado y sociedad. Esta ley representa dicho esfuerzo.
Creo que es saludable la discusión. Una discusión práctica y que no distraiga del tema medular que es que tenemos una realidad social cuya progresión actual es hacia peor. Sumemos nuestros esfuerzos, estado y sociedad, y utilicemos la educación como herramienta para revertir la tendencia actual.
Juan Amado

Buenas tardes, no acostumbro mucho a opinar en internet pero me pareció muy acertada tu reflexión, sólo difiero en donde escribes y cito textual ” tenemos una realidad social cuya progresión actual es hacia peor”. Es un poco subjetivo y toma más de tiempo analizar el tema de forma global, pero de hacerlo te darás cuenta que la sociedad avanza más en términos positivos que negativos, siempre y cuando coincidamos en los mismos valores que por tu escrito me atrevo a pensar que sí… La clase popular panameña, en su mayoría, no está muy instruida en ciertos temas a profundidad a menos que sean de su área de dominio. (Cosa que es hasta cierto punto comprensible). Pero, considero que somos un pueblo que si los gobiernos, empresa privada, asociaciones con fines o sin fines de lucro, instituciones académicas etc. Toman buenas iniciativas de desarrollo social en miras de mejorar la calidad de vida y el nivel de cultura, lograremos muchos avances positivos, tenemos muchas ventajas como país siendo una muy importante es que seguimos siendo un país de poco habitantes. Yo en lo personal estoy a favor de ese proyecto de ley, porque considero que son un complemento a la “educación de casa” que es realmente la crucial y determinante en la vida de una persona. Para terminar en su ejemplo de la pareja de 26 años y su situación también hay que buscar las formas de establecer co-responsabilidad en la población con respecto a su toma de decisión como pareja. No creo que los sistemas “paternalistas” sean jamás una ayuda al ser humano.
Por supuesto estoy a favor del debate de la educación sexual y espero se inicie pronto la de educación económica y finanzas en las escuelas, la cultura general como materia en las escuelas y así continúa la lista pero hay que empezar por una y ya es hora, el mundo ha cambiado muy rápido en los últimos 20 años….
Saludos.
Mi querido Juancho,
Más allá de un escrito pedagógico, ha sido un escrito lleno de amor y solidaridad. Te felicito y voy a compartirlo entre mis contactos.
Un abrazo,
Tita
Gracias por tus gentiles palabras Tita!
Reblogged this on garbochic and commented:
Muy buena y acertada las reflexiones de Educacion Sexual
Gracias por leer, comentar y compartir!