¿Qué le estamos enseñando a nuestros padres?

¿Qué le estamos enseñando a nuestros padres?

Me gustaría avivar la llama de una discusión con esta pregunta.

Nuevamente traigo a colación el tema de la educación. Lo pongo, como siempre, en el renglón número uno de la lista de prioridades. Mucho hemos hablado sobre la forma en la cual le estamos fallando a nuestros chicos en educación. Sin embargo, por haberles fallado por varias décadas, hoy día tenemos generaciones enteras, con su correspondiente descendencia, que no están en capacidad de proveer para los suyos una sólida educación en el hogar. Transmitir entonces, valores, métodos de autogestión, autoestima, vocación de servicio, y ejemplos de cómo salir adelante valiéndose de las herramientas tradicionales, es una tarea fuera del alcance de sus posibilidades.

Frente a esta realidad, ¿Apostamos por educar a los chicos con la esperanza que estos, a su vez, eduquen a sus padres? ¿Nos olvidamos de aquellas generaciones que les precedieron como si no existiesen?, o ¿Damos al problema un enfoque integral, que abarque a todos?

Creo que pensar en la educación como algo que podemos enmarcar entre primer y doceavo grado es quedarnos cortos, y por mucho. El mundo sigue su curso y los retos de competitividad en un mundo globalizado son cada vez mayores. Incrementar la carga impositiva a quienes han tenido el privilegio de una educación adecuada con el fin de destinar cada vez más fondos a programas de subsidio para aquellos que no pueden competir, pronto no será sostenible. Es imprescindible cambiar la discusión de “distribuir riquezas” a “distribuir herramientas de autogestión”; educación siendo la más importante de estas.

Nuestro país ha crecido en cuanto a obras, pero este ha sido un crecimiento equivalente al de un tumor. Si no atendemos las necesidades del ser humano en cuanto a desarrollo, nuestros rascacielos, trenes y autopistas serán lo que un hotel de cinco estrellas es, para una tribu de neandertales.

En mi propia experiencia, habiendo completado la carrera de ingeniería mecánica y luego una maestría, tengo el suficiente conocimiento como para entender que me falta mucho por aprender. A la vez, creo tener algo valioso que aportar al igual que muchos ciudadanos quienes, por educación o experiencia, son aptos para ayudar a otros a escalar. Escribo esto con el afán de propiciar sana discusión e intercambiar ideas. Agradezco escriban abajo sus comentarios e ideas.

Saludos,
Juan Amado

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