La educación es huérfana

Entre más pienso en el tema, más me aferro a la conclusión que gran parte del problema es que empezamos con el enfoque equivocado.

“La educación es la clave para resolver todos nuestros problemas”. Esa es probablemente la frase más sopeteada por políticos, empresarios, gente pensante y hasta papagayos que repiten por ahí todo lo que escuchan. Es una frase que parece estar domiciliada en la misma parte primitiva del cerebro de la cual salen las palabras sucias cuando nos machucamos un dedo. Sin embargo, a la hora de aterrizarla a la realidad, nos damos cuenta que es como un avión sin pista.

La educación es huérfana. O tal vez, tiene tantos padres que parece que fuese huérfana. Tradicionalmente en nuestro país vivimos dos realidades en cuanto a la educación de nuestros niños. La educación privada es buena y la pública es mala. Obviamente esta es una generalización. Tengo amigos egresados del sistema de educación pública que no solo son excelente profesionales y gente que aporta mucho al país, si no que también están muy orgullosos de sus escuelas y maestros. También conozco muchos casos de egresados de los mejores colegios privados que no han llegado lejos en su desarrollo profesional. Sin embargo, ambos casos son excepciones, no reglas. Ahora bien, examinemos un poquito bajo la superficie para poner el cerebro a trabajar.

Desde que tengo memoria, los ministros de educación en Panamá son una especie de administradores de escuelas públicas, y agentes de recursos humanos para los miles y miles de profesores y maestros que componen el sistema educativo. Al hacer un sondeo general de la población, la opinión que prevalece es que ambas funciones, las hacen mal. En efecto, todos los años académicos empiezan con graves carencias en los planteles y con serios conflictos y problemas en cuanto a las contrataciones y asignaciones de maestros a sus respectivos planteles. Ahora bien, imaginemos por un momento, un mundo en el cual estas funciones estuviesen plenamente dominadas. Es mi alucinación, que un Ministro de Educación debe ser una persona que lidere y coordine todas las iniciativas educativas del país. Es decir, la persona que dicte pautas, haga campaña, coordine, apoye, y vitoree alto y claro todas las estrategias e iniciativas en cuanto a educación, sean estas a nivel pre-escolar, primaria, pre-media, media, universitaria, vocacional, ciudadana, corporativa, en casa, etc.

Hoy día, nuestra actitud a cerca de la educación es que es necesaria, siempre y cuando no interfiera con las otras cosas que tenemos que hacer. Al final, casi todo es más importante. Cuando empieza la escuela, nos quejamos del tráfico que generan los buses, busitos y carros yendo y regresando de los colegios. Cuando hay que ir a un evento de padres de familia, es un plomo. Podemos comprar lotería y periódico todas las veces, pero los cuadernos y libros los hallamos caros. Los colegios están en mal estado pero no se nos pasa por la cabeza organizarnos para dar una mano en su mantenimiento y reparación, y mucho menos pagar los daños aun cuando los hayan causado nuestros hijos. Si un colegio público ocupa un terreno en la ciudad cuyo valor comercial es elevado, optamos por que se venda el terreno y se mude la escuela. En la empresas, la filosofía que prevalece en cuanto a capacitar al personal es una de recelo. “¡Hay que tener cuidado al capacitar por que una vez que los entrenemos se nos van!”. Entre más ejemplos como estos veo, más entiendo que eso de que la educación es la clave para resolver todos nuestros problemas es más un sonido, que una idea. Esto tiene que cambiar.

La educación debe ser prioridad número uno. Eso significa que nada, nadita nada, debe ser mas importante que ella. Cualquier otro tema es menos importante. Todos debemos, dentro de nuestras posibilidades, ser docentes y también alumnos. Debemos prestar apoyo al deporte, a las artes, a las ciencias, a las actividades individuales y también a las colectivas. Las ferias y festivales son eventos educativos. Los recitales, obras de teatro, ballet, y conciertos también lo son. Las bibliotecas deben ser sitios de reunión en los cuales todo el mundo se sienta bienvenido. Las escuelas y colegios deben promover programas de colaboración con sus similares cerca y lejos. Las visitas al campo, excursiones, los invitados especiales, y los intercambios deben ser frecuentes.

Las actividades ciudadanas que van acorde con conservación, reciclaje, ahorro y uso eficiente de la energía son educación y deben ser inculcadas en la escuela, en el hogar y en el sitio de trabajo. La prevención de enfermedades y la promoción de estilos de vida saludables (incluyendo educación sexual y reproductiva basada en el conocimiento científico y efectos sociales) también son educación y por ende necesitan promoción intensa y constante.

Este momento de cambio de gobierno es un buen punto de partida para que empecemos a sumar nuestras fortalezas. Tejamos redes de colaboración entre todos los actores sociales con el fin de hacer que la educación permee las diferentes actividades y estratos sociales. Fortalezcamos la función de ministerio de educación para que sea capaz de llenar este espacio vital. Es hora de dar prioridad a la educación.

Juan Amado

One thought on “La educación es huérfana

  1. Excelente Juancho, muy buen escrito, el tema de la Educación requiere ser visto de manera amplia y con proyección; cada día me convenzo más que la solución al subdesarrollo mental son el énfasis en la ciencia, la tecnología, la solidaridad, la colectividad y la eliminación total de las materias religiosas (por más bizarro que suene). Yo ahora que soy padre me preocupa la educación de mi hijo y tendré que velar por darle una educación alterna en casa. En este mundo de información ser ignorante es una de las más grandes contradicciones de este mundo…
    Saludos colega percutor!

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