¡Sorpresa, las escuelas no están listas! – Educación Parte II

Una vez más está a punto de empezar el año escolar. Lamentablemente, hay una cantidad de colegios públicos que no están en condiciones funcionales adecuadas para recibir a los estudiantes. Más lamentable aún, es que esto no es nuevo, ni es una sorpresa. Es un mal crónico que padecemos desde hace ya muchos años.

El mantenimiento, rehabilitación, remodelación y expansión de los planteles educativos es una tarea de administración de contratos, recursos y bienes. Muchas de estas tareas pueden, y deben, ser llevadas a cabo durante todo el año. Aprovechando tardes, noches, y fines de semana; aquellas actividades que interfieren con el funcionamiento normal de las clases deben ser planificadas y atendidas; no olvidadas, ni postergadas. Hay que dar especial atención a aquellos sistemas que guardan relación con la seguridad, salud, e higiene de estudiantes y profesores.

Contratistas y cuadrillas de mantenimiento del ministerio son indispensables en la ejecución de muchas de las tareas requeridas. Sin embargo, no debemos dejar de lado el rol fundamental que están llamados a jugar profesores, estudiantes y padres de familia en esta ecuación. El centro escolar es, en efecto, un centro comunitario y como tal debe dársele cariño y uso.

Si bien es cierto que prioridad y educación son dos palabras que habitan juntas en discursos de campaña, planes de gobierno, y conversaciones de ciudadanos. En la práctica estos dos términos caminan rumbos perpendiculares. Es hora de empezar a aterrizar a la realidad lo que se predica. ¿Qué tanto bien nos puede hacer un metro, que recortará tiempos de tránsito, para llegar temprano a una escuela inoperante? ¿Qué beneficio nos trae como sociedad un canal ampliado si el dinero tiene que evaporarse en subsidios por que la educación no dota al ciudadano de las herramientas para salir adelante en este mundo cada vez más competitivo? ¿Cómo podemos sostener nuestro nivel de desarrollo si nuestro recurso humano no crece a la par de nuestras obras?

Entendamos que, como sociedad, todos somos responsables de remar para que esta embarcación llamada Panamá avance. Políticos, empresarios, ciudadanos, padres de familia y estudiantes, todos tenemos que poner de nuestra parte. Exhorto a nuestros líderes a establecer planes y convocar la colaboración de todos en esta tarea.

Juan Amado

Cuestión de prioridades – Parte I

Cuestión de visión – Parte III

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