Progreso pero con respeto

Es bueno vivir en un país pujante. Panamá, y en particular su ciudad capital, lleva años transformándose en uno de los países más modernos de la región. Este crecimiento, sin embargo, no es posible sin su correspondiente cuota de responsabilidad y madurez ciudadana. Y en ese tenor, quiero referirme a las construcciones.

Soy ingeniero por formación y carrera. Participo rutinariamente en obras de infraestructura y construcciones de todo tipo. Un tema particular en el cual nos hemos quedado atrasados es en el respeto de las áreas públicas adyacentes a las obras y a la seguridad del peatón y público en general.

A falta de autorregulación por parte de las empresas constructoras, se hace necesaria una mayor fiscalización por parte de las autoridades. He aquí algunos lineamientos básicos:

La vía pública es, en efecto, pública. Es decir; nos pertenece a todos y por tanto no puede ser utilizada para lucrar por parte de entes privados. Toda actividad de una obra, sea esta ejecutada para una corporación privada o para el estado, debe realizarse dentro del perímetro indicado. El contratista no puede disponer de aceras, parques u otros espacios públicos para si mismo.

Si una obra requiere movimiento continuo de camiones o equipo pesado, la empresa debe prever el uso de algún terreno privado cercano como área de espera a fin de no ocupar la vía pública en forma permanente o prolongada con su tráfico pesado.

Las aceras frente a las obras no solo se deben mantener despejadas y limpias en todo momento, si no que se deben erigir barricadas o muros temporales y cobertizos para que el público en general pueda circular por ellas con seguridad. Las personas que laboran en una obra están ocupacionalmente expuestas a una serie de riesgos los cuales mitigan mediante equipos de protección personal y planes de trabajo seguro. El peatón no tiene por que conocer de estas situaciones, ni verse amenazado por los peligros de una obra. No es aceptable que una empresa se adueñe de las aceras frente a la obra con solo colgar unos letreros o desplegar conos anaranjados.

El manejo de carga mediante grúas u otro dispositivos debe hacerse de modo que ni los equipos, ni la carga pasen sobre la vía pública. Contrapesos, ganchos, eslingas o cargas pesadas presentan peligros potenciales para los cuales el público en general no está ni entrenado, ni preparado.

Cualquier material que salga expedido de una obra e impacte sobre propiedad privada estacionada o en tránsito sobre la vía pública es responsabilidad irrenunciable de quién la construye. No es posible eximirse de esto mediante un letrero en la vía pública indicando: “Área de Construcción, No nos hacemos responsables por daños a su vehículo.”

Ojalá que tanto nuestras autoridades, como las empresas constructoras entiendan que para convivir en sociedad es necesario que todos pongamos de nuestra parte. No puede haber progreso sin respeto al derecho ajeno.

Juan Amado

Leave a comment