Cuestión de prioridades – Educación Parte I

Recientemente, en un intercambio de ideas sobre reforestación de lotes urbanos, unos amigos tocaron el tema de la iniciativa del gobierno de reubicar los colegios Richard Neumann, José Antonio Remón Cantera y la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, todos sobre la Vía Israel, en la ciudad de Panamá. El razonamiento, según hemos escuchado incluso desde administraciones anteriores, se basa en que los lotes ocupados por estos han adquirido un valor comercial tal, que es mejor venderlos. Los fondos provenientes de dicha operación serían utilizados para construir colegios públicos en las afueras de la ciudad, donde coincidentemente residen muchos de los estudiantes que actualmente asisten a estos planteles. De este modo se atienden las necesidades educativas de áreas como Tocumen, Pacora, Chepo, Arraiján y Chorrera que tienen gran crecimiento poblacional. Como beneficio colateral, en pleno centro de la ciudad se libera un globo de terreno sub-utilizado (de acuerdo a criterios comerciales). Esto permitirá desarrollarlo a su pleno potencial.

Si la decisión de qué hacer con los colegios, y con el activo que representan los terrenos sobre los cuales se yerguen, es basada únicamente en el aspecto económico, entonces poco espacio queda para refutar este plan de acción. Por otro lado, si nos permitimos considerar que hay importantes conceptos adicionales, relacionados tanto con educación, como con la composición de elementos de la ciudad, entonces podremos arribar, tras un análisis de estos, a un plan de acción balanceado y provechoso para todos.

Analicemos brevemente los distintos argumentos:

Uno de los argumentos que escuchamos con frecuencia es que la mayoría de los estudiantes que asisten a dichos colegios viven en las afueras; y no tiene ningún sentido que pierdan el tiempo viniendo, de lejos, a dar clases ahí. Estoy de acuerdo con eso, hasta cierto punto. Es absurdo que alguien venga, por ejemplo de Pacora, a buscar acá, lo mismo que hay en Pacora. Para eso, resulta mejor quedase en Pacora y ahorrase el tiempo, y la plata del transporte. Sin embargo, tiene mucho sentido venir a la ciudad a buscar algo de calidad superior a lo disponible en Pacora. Esto es evidente en cuanto a empleos. Mucha gente vive en la periferia pero viene a la ciudad para laborar en mejores condiciones o con mejor remuneración que la que puede procurar cerca en su lugar de residencia. Paralelamente, tiene todo el sentido venir a la ciudad a recibir una educación de mayor calidad que la que ofrecen en los pueblos dormitorio cercanos.

Otro de los argumentos presentados es que los terrenos se han vuelto tan valiosos comercialmente que no amerita seguir utilizándolos para escuelas. Sin duda los terrenos han experimentado plusvalía, esta es una evolución lógica de cualquier terreno, sobretodo en una ciudad pujante. Mejores calles, edificios más concurridos en su perímetro, y mayor demanda por los espacios adyacentes, harán que cualquier lote gane valor. Por la pura matemática, este ejercicio nos llevaría entonces a ir mudando, uno a uno, todos los colegios que quedan en la ciudad hacia lotes más baratos en la periferia. El mero hecho de considerar esta postura habla volúmenes sobre nuestra filosofía de la educación como país. El comercio marca la pauta sobre cultura y educación. Los centros educativos no deben ser considerados como instalaciones de segunda, prestas a moverse para dar paso a centros comerciales. Al contrario, son monumentos permanentes en torno a los cuales edificamos nuestro futuro. En este tema, tienen que mediar dos condiciones. Primero, aceptar la importancia que tienen los planteles educativos en nuestra sociedad. Y segundo entender que, en virtud de esto, es necesaria su continua renovación tanto física como académica. Resulta irónico que todos, políticos, gobernantes, y ciudadanos en general, hablemos de la prioridad que debemos dar a la educación, y a la vez pensemos que los colegios representan el uso menos valioso que le podemos dar a un lote.

Ahondando más en el tema, en el caso específico de los colegios de Vía Israel, es importante destacar que hay mucha gente que se puede beneficiar de ellos y que vive cerca. Boca La Caja, San Sebastián, Panamá Viejo, y El Marañón son todos barrios de gente humilde. En ellos pensamos automáticamente cuando hacemos nuestro inventario mental de posibles alumnos para esos colegios. Esto es cierto, pero no es lo único cierto y abre las puertas a una exploración adicional. ¿Por qué pensar solo en gente humilde al evaluar potenciales estudiantes para estos colegios? Por que nos hemos ido acostumbrando sistemáticamente, gobierno tras gobierno, al concepto que la educación pública es la solución para los que no tienen otra alternativa. Esto no solo es falso, si no que también es lamentable. Nuestro norte como país debe ser que la calidad de la educación pública sea tan buena, que aun quien tenga recursos para pagar educación privada, la considere entre su menú de opciones. De este modo se abre el compás, y gana mayor sentido tener planteles educativos en terrenos valiosos en la cuidad, brindando a su vez, un servicio valioso a la comunidad.

Hilvanando con el tema de comunidad, cabe destacar lo siguiente. La escuelas están llamadas a ser centros comunitarios. Sus salones, canchas deportivas, auditorios y demás instalaciones pueden, y deben, ser utilizadas y cuidadas por la comunidad que las circunda. Esto abona aún más su rol en el entorno citadino.

Hay quienes leerán esto y pensarán que tuviera sentido si viviésemos en un mundo perfecto, pero que dadas la condiciones actuales, suena más a fantasía que a solución real. Yo pienso lo contrario. Es cierto que nuestro sistema educativo dista de ser perfecto, es más, ni siquiera llega a ser bueno. Sin embargo, el trayecto largo hacia la excelencia empieza con un solo paso en la dirección correcta. Suscribirnos a una filosofía educativa basándonos en lo mediocre de la situación actual y mudando los colegios para adecuarlos a esa realidad es equivalente a asumir que estamos frente a un paciente terminal y que lo único que resta es aplacar su malestar mientras esperamos que muera. Lo que está en juego aquí es la vida misma del país, nuestro futuro. Yo digo que los colegios se queden, se mejoren, sirvan a los de cerca y a los de lejos y a las comunidades que los rodean. Hagamos una apuesta por una educación de excelencia que mande un mensaje alto y claro. La educación es nuestra prioridad. Démosle a esos muchachos la oportunidad.

Juan Amado

¡Sorpresa, las escuelas no están listas! – Parte II

Cuestión de visión – Parte III

6 thoughts on “Cuestión de prioridades – Educación Parte I

  1. Juan:

    Esos terrenos son bastante grandes, y si se desalojan las estructuras existentes (y los campos de juego), se puede hacer mucho.

    Asumamos que se quiere que esto se mantenga todo en manos públicas. ¿Todo tiene que ser escuelas? Si alguna vez pasa por tus manos el libro de la historia del Aeropuerto de Paitilla de Germinal Sarasqueta, entenderás que esos terrenos son así porque eran parte de una de las 3 pistas del aeropuerto (las otras eran las que van del Einstein a la vieja planta de la fuerza y luz de SF). En ese tiempo SOBRABA el terreno, y se construyó sin ningún tipo de optimización.

    No estoy en contra que en esos tres terrenos haya escuelas, pero ¿por qué solo escuelas? ¿O por qué solo escuelas con el mismo “foot print”?

    A lo que voy es que aún manteniendo públicos estos espacios, perfectamente se pueden desarrollar ideas multiuso para esos predios (te dije en Twitter que por ej., podrían haber hospitales de algún tipo allí. A medida de ejemplo, me parece que sería un excelente lugar para poner el Oncológico). Otra es que una calle que entre a San Sebastián sería muy provechosa para todos (hoy por hoy han un sendero / acera, que bien podría convertirse en una calle).

    Así las cosas, lo que rechazo es la idea de que en TODOS esos predios deben haber escuelas con las mismas características y extensión de las actuales (que para atrás tienen unos campos deportivos que ni se usan).

  2. Es muy bueno saber que hay personas con este tipo de pensamiento. Ahora lo que falta es que todos los que piensa así se unan y hagan una fuerza para defender, no con fuerza física sino con fuerza intelectual, las razones por las cuales deben permanecer estos colegios en el lugar donde están. Si nos dejamos ganar por el interés comercial que nos está ahogando poco a poco, al final, revolveremos la mirada y nos espantaremos (si ñoños ahogamos antes) al ver la enorme pileta de cemento que vamos construyendo y, a la vez, matamos todo vestigio de vida verde y sana.

  3. El gobierno debería sacar la mano de la educación y crear una autoridad educativa que no dependa de los cambios de gobierno y que realmente se preocupe por la educación de los estudiantes en Panamá, contratar a educadores capaces de transmitir el conocimiento a los estudiantes y que realmente tengan vocación de enseñar por el salario que obtengan y sacar a los educadores conflictivos y problemáticos del sistema ya que dañan nuestras futuras generaciones y los estudiantes no ven el daño que sufren actualmente hasta el momento que van al ámbito laboral y universitario.

    Si la educación sigue a este paso con los gremios de los educadores, no hay futuro prometedor para la clase media y popular de Panamá ya que se mantendrían en desventaja con las ofertas laborales a futuro como ocurre en la actualidad. Estoy 100% de acuerdo que la educación pública debería ser tan buena o mejor que la privada, para que todos los panameños tengan la misma oportunidad de optar o competir por buenas ofertas universitarias y laborales en un futuro para poder mejorar nuestro querido país y hacerlo progresar.

    Deben fomentar la educación y considero que la beca universal debería ser una ayuda para los padres para los gastos educativos y fomentar otro tipo de beca para estudiantes con promedio superior al 4.0 y dependiendo de su rendimiento en la calificación así el incentivo y creo que se interesarían más en aprender.

  4. Modernizar la educación o mejorar su calidad no es solo instalar tecnología,o renovar estructura, Eelevar la calidad de la educación implica mayor preparación del docente con vocación, dotar a los centros educativos de todo el material o recursos que necesita para su adecuado funcionamiento. Necesita de una supervisión y una evaluación planificada para ver si los educadores están cumpliendo con el plan de estudio. Estoy de acuerdo y ya he opinado en otras paginas que estas escuelas no deben ser removidas del lugar, así sea para construir los mejores moles del mundo; puesto que como República joven debemos conservar nuestros mayores símbolos de cultura y civilización, pilares y mayor legado de nuestra sociedad,como lo son estos templos del saber. Sugiero que estos pensamientos ,ideas, intenciones de remover estos centros sagrados de la educación sean consultados con su población estudiantil, padres de familias, y sus docentes. A las autoridades con mando y jurisdicción un llamado a consultar antes de pensar por los demás. El dinero solo es un metal, la educación es vital para el desarrollo de nuestro país.

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