Si eres de aquellos que, en un abrir y cerrar de ojos, abandonas un trabajo por otro por que te han ofrecido más plata o mejores condiciones, quizás te convenga leer estas líneas y considerar estas ideas.
Pocas personas abandonarían, de buenas a primeras, una labor que consideran importante. Si usted deja la olla en la estufa y se va de compras, en vez de regresar a casa, regresará a un desastre. Si usted decide tomar una siesta mientras conduce en la autopista, sabe que las consecuencias pueden ser trágicas. Análogamente, si usted se encuentra en la disposición de cambiar de trabajo repentinamente, es posible, o incluso probable, que no considere importante aquello que hace. Esto puede llevarnos a una de dos conclusiones. O se equivocó al tomar ese empleo, dado que las acciones en él requeridas no representaban reto u oportunidad de crecimiento para usted; o usted no se valora a sí mismo y convive sin remordimiento con el concepto de ocupar su tiempo en tareas sin importancia. Un empleo cuya motivación a tomarlo sea únicamente económica, encaja perfectamente en esta categoría; sin importar la suma involucrada. En el primer caso, un error lo puede cometer cualquiera. Sin embargo; dado que el error fue suyo al seleccionar el empleo equivocado, no es correcto que deje a su empresa colgada sin preaviso y sin reemplazo. Encare las consecuencias de sus actos y salga por la puerta grande. El segundo caso tiene implicaciones más profundas y usted debe llevar a cabo un análisis serio de sus valores y metas. El tiempo es nuestro activo más valioso; el único irreemplazable, y no se debe malgastar en tareas sin importancia.
Por tentadora que suene una oferta, si esta viene condicionada al abandono inmediato del empleo previo, hay un par de señales de alerta que usted debe reconocer. Un jefe o gestor de recursos humanos que no valora la relación laboral suya en otra empresa, es muy probable que tampoco valore la que usted tendrá con él en la nueva empresa. Es decir, esta nueva organización lo está tomando a usted más como recurso, que como humano. Un jefe que exige a los nuevos reclutas a truncar su labor en el empleo previo, en general, no es el tipo de persona que lo está convocando a formar parte de una organización integral con miras a una relación a largo plazo. Además, si lo requieren, tan de apuro, seguramente algo no anda bien en la planificación de esa empresa.
Yo exhorto a todos a que consideren estos conceptos al contemplar su próximo cambio de empleo. Den a sus empleadores actuales amplio pre-aviso, y todo el apoyo necesario para conseguir o formar a un reemplazo, si en efecto así corresponde. Esto ayudará, además, a que las puertas por donde salen, queden abiertas para entrar de vuelta si fuese necesario. Involúcrense solo en aquellas relaciones laborales en que los valoren, vean oportunidad de crecimiento, y sientan que están aportando. Esto hará que el camino al trabajo sea mucho más ameno cada mañana.
Juan Amado

siiii y cuando las empresas lo botan a uno que ? muchas ni siquiera dan pre aviso en esta sociedad uno tiene que estar bajo el palo que mejor de sombra si uno le resulta una mejor oportunidad obvio que uno tiene que aprovecharlas las empresas no piensan en el bienestar del trabajador solo en su lucro viejo juan con todo respeto no estoy de acuerdo con muchas cosas que ud dice en ese texto.
Estimado José, es perfectamente viable que no estés de acuerdo con lo planteado. Como digo al principio del escrito, son ideas para considerar. Adicionalmente puedes ver la respuesta que di arriba, al comentario de Frankie. Saludos, y gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar!
Gracias por tomarte el tiempo de comentar Frankie.
Toda relación laboral, como la palabra lo dice es una relación. En una relación, si detectas que no te valoran, llega el momento que lo mejor que puedes hacer es retirarte de ella. Ahora, nadie tiene el control sobre como uno actuará. Con esto quiero decir que, por más que una empresa tenga una cultura de menosprecio al empleado, uno no debe modificar su comportamiento para imitarlos!
En mis casi 9 años de haber ingresado al mercado laboral, he trabajado en 6 lugares distintos, sin contar con las dos practicas profesionales que he hecho.
De casi todos los trabajos he renunciado, salvo uno que fui despedida, sin un motivo “oficial”, ya que me fue aplicado el artículo 212. De todos los lugares que me fui, lo hice “en buenos terminos”, entregando mi carta y con sus debidos 15 días de preaviso.
Personalmente creo que no siempre es necesario darlos, porque dependerá del tiempo que hayas trabajado, el vínculo que tengas con la empresa y el valor que se te haya dado. Porque la experiencia me ha dicho que cuando te patean la nalga (pardon my french) lo hacen y no te avisan.
Mi objetivo es en un futuro no tener que depender de una empresa, porque lastimosamente en su mayoría, como dices, las empresas lo ven a uno más como un recurso que como un humano.